La historia es un árbol de historias constituye una reflexión sobre algunos puntos esenciales del oficio de historiador, desde el espíritu crítico y el compromiso hasta la escritura, la complejidad, la problematización o la voluntad por acercarse a los verdaderos protagonistas del pasado. Tres elementos articulan el conjunto: el interés por las cuestiones historiográficas, la exploración del territorio de una historia política renovada y la reflexión sobre las relaciones entre historia y literatura.
