Popper —un espíritu aventurero con afán explorador— recorrió el mundo entero. Hablaba todos los idiomas y conocía multitud de oficios antes de decidir que Tierra del Fuego sería su reino. O eso pretendía, al menos. Podría haber sido un personaje de novela, aunque fue un ser de carne y hueso, injustamente olvidado por la historia.