El historiador medievalista francés, Jacques Dalarun, siguiendo la estela de Michel Foucault y Giorgio Agamben, nos ofrece en esta obra su reflexión personal y argumentada sobre el ejercicio de la autoridad en algunas comunidades religiosas medievales. El estudio se centra en la institucionalización de estas comunidades que, a partir de formas de agregación espontánea de penitentes sin distinciones de estatus se convierten gradualmente en micro sociedades en las que es necesaria una distribución de roles y responsabilidades. En los siglos XII y XIII, Domingo de Guzmán, Francisco y Clara de Asís, entre otros, inventaron una forma de gobernar realmente asombrosa. Según estos, el que está al frente de una comunidad tiene que hacerse el servidor de aquellos a quienes guía. Era un deber de humildad perfectamente codificado. Se dan escenas realmente llamativas donde los reformadores del Medioevo abajan a los poderosos para exaltar a los humildes, despojándose para ello de toda traza de poder.
