Adány Eva andaban, desnudos, por el Edén. Los pájaros cantaban. Las ranas croaban ylos gatos maullaban. En medio de aquel vergel, de palabra ausente, llegaron aun local comercial de enormes escaparates y grandes luces de neón. Unencopetado señor salió por la puerta principal y abordó a la sorprendidapareja. ?Abrimos mañana?, les informó con solemnidad. Y ellos siguieroncaminando, en dirección a un manzano del aparcamiento que les había llamado laatención.