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El libro recoge de forma teórica pero también práctica, la labor de la Pedagogía del Oprimido desarrollada por Paulo Freire, y el planteamiento y todas las propuestas prácticas que surgen del Teatro Oprimido de Augusto Boal ..


¿Por donde empezar? ¿Es posible pensar en la técnica como los cimientos de un edificio? La pregunta por los comienzos de la formación de un actor viene alimentando la historia del teatro. La manera singular en que este libro aborda el problema parece ser el punto inicial de un viaje para poder entender la pedagogía de Jorge Eines. Una propuesta que se ocupa del proceso en su etapa inicial y que abre las puertas a la imaginación, la destreza y por ende a la técnica. Todo ello con la finalidad de orientar a un alumno para que encuentre su lugar en el arte del actor. Un libro que es punto de partida. Una vía de acceso a los demás textos del autor (La didáctica de la dramatización, Alegato a favor del actor, El actor pide y Hacer actuar) componiendo una universo tanto teórico como práctico para profundizar en las líneas maestras que definen la formación de los actores.




Para don Juan la seducción es un acto de crueldad. Don Juan es, por encima de todo, un antihéroe que ataca todas las leyes, las humanas y las divinas, que rompe con todas las normas de conducta. Un «antisistema» avant la lettre. Pero no olvidemos que, aunque desprecie las jerarquías, el burlador ejerce su «contestación» desde una elevada posición social. El resto de personajes, ya sean nobles, ciudadanos o campesinos, a menudo manifiestan también una altura moral bastante dudosa. Nadie está libre de contradicciones éticas.Es cierto que hoy somos bastante menos crédulos que los espectadores a los que iba dirigida la obra en la fecha de su estreno, y nos cuesta quedarnos satisfechos con la promesa de que los malos serán sometidos a la justicia divina y a una merecida condenación eterna. Tendríamos más que suficiente con que los condenara la justicia humana. Pero, como no siempre es así, nos queda el consuelo de la justicia poética. Nos queda Tirso y la historia de su Burlador: un hombre que quiso ser Dios y acabó en el infierno.

