VIRUTAS DE MADERA PRECIOSA:
Bendito seas Señor, por tu infinita bondad.
Porque pones con amor, sobre espinas de dolor, rosas de conformidad.
Hace ya algún tiempo una señora lévalo a una amiga para pedirle un consejo:
“Mira, quería preguntarte qué puedo hacer porque mi niña de seis años ha estado rezando para que nieve en nuestra ciudad. Y parece que eso es verdaderamente difícil en esta ciudad. Hace cien años cayó una pequeña nevada y fue algo verdaderamente insólito. ¿Cómo le explico que hay cosas que aunque se las pida a Dios son imposibles de que sucedan sin que por ello se vea dañada su fe en Dios?”