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Anécdota escribió "Hace unos meses murió mi hija. Ayer mismo, sonó el teléfono y me pareció oir su voz diciéndome: -Hola, mamá, soy yo. Mañana iré a verte-. Luego colgó. Hoy llamaron a la puerta. Abrí y...¡era ella!
Su pelo era castaño y ondulado. Llevaba un vestido morado y unos zapatos blancos. Cuando se lo conté a la gente nadie me creía.
Nadie veía a mi querida hija. Aunque se pusiera delante de ellos. Lo mas raro es que a veces no se reflejaba en los espejos. Yo sabía que estaba muerta, pero entonces, ¿por qué yo la veía y los demas no?
"


Enviado por juanfro el Domingo, 29 julio a las 00:00:00 (5895 Lecturas)

Anécdota escribió "PARA EL RICO ES MAS DIFICIL COMPARTIR CON EL POBRE, QUE PARA EL POBRE COMPARTIR CON EL RICO.

En cambio, el pobre y el rico necesitan un empujón interior para compartir.

Y los dos experimentan una gran alegría al distribuir y un tipo de congoja al no compartir...


"


Enviado por juanfro el Domingo, 11 diciembre a las 18:43:53 (3668 Lecturas)

Alguien intentaba explicar a un amigo que viene por el centro la necesidad de hacer algo más que colaborar económicamente y de dejar de ver los toros desde la barrera. Pero no era fácil de explicar:
- Debes dejar de ser parte del problema y convertirte en parte de la solución... ( el amigo todavía no entendía)
- No sólo hay que colaborar: hay que implicarse. Como pasa en un plato de huevos fritos con beacon: la gallina colabora y el cerdo se implica.
Ahora este amigo, además de colaborar, va poniendo de su tiempo, que es el primer paso para implicarse.


Enviado por Anecdonet el Miércoles, 12 enero a las 23:00:00 (2694 Lecturas)

A un amigo mío llamado David, su hermano le dio un automóvil como regalo de Navidad. En nochebuena, cuando David salió de su oficina, un niño de la calle estaba caminando alrededor del brillante coche nuevo admirándolo. -¿Este es su coche señor?- preguntó. David afirmó con la cabeza. - Mi hermano me lo dio en Navidad. El niño estaba asombrado. - ¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada?, Vaya me gustaría... titubeó el niño. Desde luego, David sabía lo que el niño iba a decir, que le gustaría tener un hermano así, pero lo que el muchacho realmente dijo estremeció a David de pies a cabeza. - Me gustaría - prosiguió el niño - poder ser un hermano así. David miró al niño con asombro, e impulsivamente añadió: -¿Te gustaría dar una vuelta en mi auto? - Oh, si, eso me encantaría. Después de un corto paseo, el niño se dio la vuelta y con los ojos chispeantes dijo: - Señor... ¿No le importaría que pasáramos frente a mi casa?. David sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería. Quería enseñar a sus vecinos que podía llegar a su casa en un gran automóvil, pero de nuevo, David estaba equivocado. - ¿Se puede detener donde están esos dos escalones? - pidió el niño. Subió corriendo y en poco rato David oyó que regresaba, pero no venia rápido. Llevaba consigo a su hermanito lisiado. Lo sentó en el primer escalón, entonces le señaló hacia el coche. - ¿Lo ves?, Allí está Juan, tal como te lo dije, allí arriba. Su hermano se lo regaló de Navidad y a él no le costó ni un centavo, y algún día yo te voy a regalar uno igualito..... entonces podrás ver por ti mismo todas las cosas bonitas de los escaparates de Navidad, de las que he estado tratando de contarte. David, bajó del coche y subió al muchacho enfermo al asiento delantero. El hermano mayor, con los ojos radiantes, se subió atrás de él y los tres comenzaron un paseo navideño memorable. Esa Nochebuena, David comprendió lo que Jesús quería decir con: "Hay mas dicha en dar..."

Enviado por Anecdonet el Domingo, 10 octubre a las 12:00:00 (2698 Lecturas)

El barón Artal de Mur y Puymorca, cuyo primogénito había partido a la guerra con Pedro de Aragón, deseoso de calmar las preocupaciones que la suerte de su hijo le ocasionaba, salió de caza. No conseguía ninguna pieza y, cuando ya iba a abandonar, descubrió una hermosa jabalina. La acosó durante un buen rato, y al final la suerte del animal estaba echada. Pero cuando el barón iba a lanzarle su venablo, la jabalina le habló con voz humana, diciéndole: "No me mates y te daré una gran recompensa". El barón, asombrado, hizo lo que le pedían, y volvió a su mansión abandonando la pieza. Por la noche, tras la cena, se encontraba el barón adormilado junto al fuego cuando una figura humana se presentó ante él, surgiendo de uno de los grandes troncos de leña. Era Satanás y venía a cumplir la promesa que, metamorfoseado en jabalina, había hecho. Primeramente le dio noticias de su hijo, asegurándole que se hallaba sano y salvo y que nada le pasaría porque le había puesto bajo su protección. Seguidamente, cogió uno de los más grandes tizones que ardían en la chimenea y, transformándolo en un lingote de oro, lo dio al barón. A la mañana siguiente, la baronesa contó a su marido un extraño sueño que había tenido: paseaba por un monte vecino cuando se le apareció la Virgen, quien le dijo que quería que en aquel lugar se levantara una capilla en su honor. Al barón, a su vez, contó lo que le había sucedido el día anterior, proponiéndole que con el primer dinero del lingote costearan los gastos de la capilla, a condición de que todos los años, en un día determinado, se oficiara una misa por el diablo. Consultado el viejo sacerdote de Aínsa, si bien al principio lo consideró una herejía, acabó otorgando sus bendiciones. Y desde entonces, en aquella capilla se celebra una vez al año una misa por el diablo.


Enviado por Anecdonet el Sábado, 30 octubre a las 00:00:00 (3053 Lecturas)

Una profesora de primer curso de Primaria explica a los niños la importancia del agradecimiento y les manda hacer un dibujo de alguna cosa que pueda ser motivo de agradecimiento. Dibujan todo tipo de cosas, regalos, golosinas, etc. Uno hace un dibujo esquemático de una mano. La profesora se queda intrigada ¿de quién será esa mano? ¿será la mano de Dios?... Al fin se decide a preguntarle y el niño le dice: -"es tu mano" Recordó la profesora que al principio de curso el niño estaba algo solo y en el recreo paseaba cogido de su mano.

Enviada por Vicente Huerta


Enviado por Anecdonet el Miércoles, 27 octubre a las 00:00:00 (2424 Lecturas)

En el periodico Informacion de Alicante aparecio la aventura de un surfista que se adentro en la mar y fue arrebatado por la corriente del Cabo de San Vicente y estuvo mas de 16 horas luchando para mantenerse a flote. Le invitamos a la tertulia al Club Forque y este nos relato la proeza. Alguien le pregunto si habia rezado. - Toma, pues claro -dijo-: empece con el Credo, que no me salia ni a tiros; luego trate de acordarme del Senor Mio Jesucristo, pero no pasaba de la segunda frase. Luego empece el Padrenuestro y vi que pude terminar pero que me distraia; lo que de verdad me salia entero era el Jesusito de mi vida... Asi que lo rece muchas veces en aquellas 16 horas, cuando creia que me iba a morir.

Enviado por Anecdonet el Lunes, 25 octubre a las 10:00:00 (2029 Lecturas)

Su gran aspiración en la vida era ser el más rico del pueblo. Todo en su vida, había ido demasiado deprisa: había comenzado a trabajar a los 16 años, tenia coche y novia a los 18, se caso a los 20, y con 25 tenia un negocio próspero; su lema en la vida era "Deprisa, deprisa", aquella noche lluviosa, las prisas que tantas veces le habían favorecido en la vida, le jugaron una mala pasada: su coche se salió en una curva; hoy, con 25 años, es el hombre más rico del cementerio.


Enviado por Anecdonet el Sábado, 23 octubre a las 00:00:00 (4168 Lecturas)

A Dios le entienden los que pueden... Dicen que el Cardenal Newman, después de una homilía en la que se explicaba una escena evangélica, recibió la queja de un feligrés. Se veía que el hombre tenía buena fe pero que no entendía. El Cardenal, después de escucharle le enseñó un crucifijo: ¿Qué ve usted? El hombre respondió: una imagen de Cristo crucificado. Luego el sacerdote sacó un billete (20 pounds) y lo interpuso entre el hombre y el crucifijo: ¿Y ahora, qué ve usted? Sólo el billete, respondió el hombre. El dinero no nos deja entender a Cristo.

Enviado por Anecdonet el Viernes, 22 octubre a las 00:00:00 (2301 Lecturas)

Era una vez una carrera .... de ranas !
El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre.
Había en el lugar una multitud.
Mucha gente para animarlos y gritar por ellos.
Comenzó la competencia.
Como la multitud no creía que pudieran alcanzar la cima de aquella torre, lo que más se escuchaba era
"Que pena !!! esos sapos no lo van a conseguir...no lo van a conseguir..."
Los sapitos comenzaron a desistir.
Pero había uno que persistía y continuaba subiendo en busca de la cima
La multitud continuaba gritando :
"... que pena !!!  ustedes no lo van a conseguir!..."
Los sapitos estaban dándose por vencidos
Salvo por aquel sapito que seguía y seguía tranquilo y ahora cada vez más con más fuerza.
Llegando el final de la competición todos desistieron, menos ese sapito
Que curiosamente en contra de todos, seguía.
Llegó a la cima con todo su esfuerzo.
Los otros querían saber que le había pasado.
Un sapito le fue a preguntar como había conseguido concluir la prueba.
Y descubrieron que era sordo

No permitas que personas con pésimos hábitos de ser negativos derrumben las mejores y mas sabias esperanzas de tu corazón!

Recuerda siempre:
El poder que tienen las palabras que escuchas.
Por lo tanto, preocúpate en ser POSITIVO !

Resumiendo :
Se siempre "sordo" cuando alguien te dice que no puedes realizar tus sueños
Que tengas una espectacular "Semana"   Hacer un amigo(a)... es un don.
Tener un amigo(a)... es una gracia.
Conservar un amigo(a)... es una virtud.
Ser tu amigo(a)... ES UN HONOR.


Enviado por Anecdonet el Jueves, 21 octubre a las 00:00:00 (3912 Lecturas)

En una de las ocasiones que coincidieron Marylin Monroe y Albert Einstein, la actriz se dirigió al físico y le propuso jocosamente: "¡No opina, profesor, que deberíamos tener un hijo juntos; así el niño tendría mi apariencia y su inteligencia!" A lo que que Einstein respondió: "Lo que me preocupa, querida señorita, es que el experimento ocurra al revés."

Enviado por Anecdonet el Miércoles, 20 octubre a las 03:10:00 (2028 Lecturas)

Centrado en sí mismo 

Desacierto imperial 

André Marie Ampère era un hombre tan ensimismado en sus asuntos matemáticos que durante una reunión del Colegio de Francia mantuvo una charla con Napoleón confundiéndole con otra persona.


Enviado por Anecdonet el Lunes, 18 octubre a las 00:00:00 (2258 Lecturas)

Cierto fin de semana noctámbulo, iba un grupo de jóvenes gallegos con ganas de marcha por el sur de Portugal.

Los chicos llevaban ya un rato caminando por la carretera en busca de una discoteca; hartos de andar, decidieron preguntar a un entrañable y carismático lugareño sobre la dichosa discoteca:

- Disculpe, A discoteca Panella ficaúmuito lexos d'eiquí? (La discoteca Panella está muy lejos de aquí?)
- Pois... tirando pola estrada... se vades a modo... 1 kilometro. mais se apurades... MEDIO KILOMETRO 
(pues... por la carretera... si vais despacio... 1 kilometro. Pero si os dais prisa... MEDIO KILOMETRO)

Benedicto XVI habla, ha hablado mucho de relativismo. Continúa una explicación básica del relativismo...


Enviado por juanfro el Domingo, 03 octubre a las 00:22:56 (2295 Lecturas)

¿Han visto los girasoles? Se trata de una flor, que gira siempre en busca del sol. Y es por esa razón que es popularmente llamada girasol. Cuando una pequeña y frágil semilla de dicha flor brota en medio de otras plantas, busca inmediatamente la luz solar. Es como si supiera, instintivamente, que la claridad y el calor del sol le harán posible la vida. ¿Y qué le sucedería a la flor si la colocáramos en un lugar bien cerrado y oscuro? Seguramente, en poco tiempo, se moriría. Tal cual los girasoles, nuestro cuerpo físico también necesita de la luz y del calor solar, de la lluvia y de la brisa, para mantenernos vivos. Pero, no es sólo es el cuerpo el que necesita de cuidados para proseguir firme. El espíritu, igualmente necesita de la luz divina para mantener encendida la llama de la esperanza. Precisa del calor del afecto, de la brisa de la amistad, de la lluvia de bendiciones que viene desde lo alto. Sin embargo, es necesario que hagamos esfuerzos para respirar el aire puro, por encima de las circunstancias desagradables que nos rodean. Muchos de nosotros permitimos que los vicios ahoguen nuestras ganas de buscar la luz y nos debilitamos día tras día como una planta mustia y sin vida y es entonces cuando nos dejamos enredar en el zarzal de la haraganería, de la desidia y reclamamos de la suerte sin hacer esfuerzos para salir de la situación que nos desagrada. Y es allí, donde debemos recordar que para poder crecer de acuerdo con los planes divinos, el Creador coloca a nuestra disposición todo lo que necesitamos.Es en el amparo de la familia, donde recibimos, sustentación y seguridad en todos los momentos... La presencia de los amigos en las horas de alegría o de tristeza, impulsándonos hacia adelante. Son las posibilidades de aprendizaje que surgen a cada instante en el recorrido, haciéndonos más claros y preparados para decidir cuál es el mejor camino a tomar. Pero, ¿qué sucede con nosotros cuando nos encerramos en la oscuridad de la depresión o de la melancolía y así permanecemos por voluntad propia?. Debemos entender que Dios tiene un plan de felicidad para cada uno de nosotros y que para alcanzarlo, es preciso que busquemos los recursos disponibles.Es preciso que imitemos al girasol. Que busquemos siempre la luz, incluso cuando las tinieblas insistan en rodearnos. Es necesario buscar el apoyo de la familia en los momentos en que nos sentimos desanimar. Es necesario buscar la ayuda de los verdaderos amigos cuando sentimos nuestras fuerzas debilitándose. Es necesario, antes que nada, buscar la luz divina que consuela y aclara, ampara y anima en todas las situaciones.*** Cuando las nubes negras de los pensamientos tormentosos cubran con oscuro manto el horizonte de tus esperanzas, y la depresión te asedie el alma, imita a los girasoles y trata de respirar el aire puro, más allá de las circunstancias desagradables. Cuando las dificultades y los problemas se hagan insoportables, intentando sofocar la disposición para la lucha, recuerda a los girasoles y busca la luz divina a través de la oración sincera. Dolores Vanegas

Enviado por Anecdonet el Martes, 21 septiembre a las 00:00:00 (3473 Lecturas)

Un día soleado, dos hermanas llamadas Belleza y Fealdad decidieron salir juntas a pasear. 

Al pasar junto al río, sintieron deseos de tomar un baño, bajo el fuerte sol de verano; así que se despojaron de sus ropas y entraron lentamente a las aguas. 

Juguetearon, salpicaron con sus saltos dentro del agua y rieron hasta ya avanzada la tarde. 

Al salir, se vistieron cometiendo una equivocación: Belleza se puso las ropas de Fealdad, y Fealdad se vistió con las ropas de Belleza ... 

Hoy en día la gente sigue confundiéndolas ... 

"La verdadera Belleza o Fealdad de una persona, se observa en su corazón."


Enviado por Anecdonet el Sábado, 18 septiembre a las 00:00:00 (2758 Lecturas)

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.
El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco

¿Dónde están sus muebles? preguntó el turista.

Y el sabio, rápidamente, también preguntó:
Y dónde están los suyos...?

Los míos?, se sorprendió el turista.
¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

Yo también... concluyó el sabio.
"La vida en la tierra es solamente temporal... sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices".

El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables."

1. Dios no te preguntará qué modelo de auto usabas; te preguntará a cuánta gente llevaste.
2. Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará a cuánta gente recibiste en ella.
3. Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario; te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse.
4. Dios no te preguntará cuán alto era tu sueldo; te preguntara si vendiste tu conciencia para obtenerlo.
5. Dios no te preguntará cuál era tu título; te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad
6. Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.
7. Dios no te preguntará en qué vecindario vivías; te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.
8. Dios no te preguntará el color de tu piel; te preguntará por la pureza de tu interior.
9. Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la Salvación; te llevará con amor a tu casa en el Cielo y no a las puertas del Infierno.
10.Dios no te preguntará a cuántas personas diste a conocer este mensaje; te preguntará si te dio vergüenza


Enviado por Anecdonet el Viernes, 17 septiembre a las 00:00:00 (3504 Lecturas)

¿Es usted de Madrí? Esta es una historia para ilustrar la necesidad de formación (y de no dar NADA por supuesto). En una oficina, Antonio, madrileño de toda la vida, recibe la noticia de que muy cerca de Madrid se regalaban ovejas. - ¿Y ande dices que´s? - En Alcorcón - Y ¿ande´s tá eso? - Alcorcón es un pueblo que está por la carretera de Extremadura.... - ¿Y de verdad regalan una oveja? - Sí: con la subida de precios en los mataderos les cuesta más matarlas que regalarlas. Así que están regalándolas ahora. - Ale pues me voy a por una. Y así que Antonio, que nunca había salido de Madrid, se fue para Alcorcón, a probar suerte con lo de la oveja. Y en eso que, una vez en Alcorcón, y después de preguntar bien, se encuentra con el Pastor. - Vengo por lo de la oveja. - Ah, sí: bueno, elija la que más le guste. - ¿La que yo quiera? -Se decía entre dientes, mientras seleccionaba la más lozana. - Ale, ya está: me llevo ésta. Muchas gracias... El pastor pone cara de grifo: -Oiga, espere... ¿es usted de Madrí? - Sí, ¿cómo lo sabe? Hombre, aparte de la matrícula y el acento, por que se me está usted llevando el perro...


Enviado por Anecdonet el Martes, 14 septiembre a las 00:00:00 (1700 Lecturas)

Anécdota escribió "Cuentan que una noche, en el crudo invierno madrileño, una pareja de ancianos veía jugar a un grupo de niños bajo su ventana, cuando súbitamente bajo uno de ellos se rompió el hielo y quedó atrapado sin poder salir.

(Sigue...)
"


Enviado por juanfro el Lunes, 13 septiembre a las 23:58:24 (2564 Lecturas)

En el andén de la vida... Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora. La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Buscó un banco en él anden central y se sentó preparada para la espera. Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. La señora observó como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente. La mujer se molestó por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o fingir que nada había pasado; así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos. Como respuesta, el joven tomó otra galleta y mirándola la puso en su boca y sonrió. La señora visiblemente molesta, tomó una nueva galleta y, con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho. El dialogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta. La señora cada vez mas irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete solo quedaba la última galleta. "- No podrá ser tan descarado", pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas. Con calma el joven alargó la mano, tomó la última galleta, y con mucha suavidad, la partió exactamente por la mitad. Así, con un gesto amoroso, ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco. ¡Gracias! - dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad. "De nada" - contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad. Entonces el tren anunció su partida... La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón. Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en el anden y pensó: "¡Que insolente, que mal educado, que ser de nuestro mundo!". Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado. Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galletas intacto.


Enviado por Anecdonet el Domingo, 12 septiembre a las 00:00:00 (3577 Lecturas)

Dicen los musulmanes que el Creador doto al demonio de innumerables manos, con tantos dedos como hombres a tentar. Se sabe que jamas se ha equivocado acercandose a alguien con un dedo distinto del que le correpondia. Con unos emplea unos medios muy groseros, y con otros, unos mas sutiles; a unos con la vanidad, a otros con... Siempre emplea el dedo adecuado.

Enviado por Anecdonet el Domingo, 29 agosto a las 00:00:00 (2145 Lecturas)

La playstation nos puede hacer pensar al revés. 

Santi jugaba un domingo por la mañana, en pijama, a la Playstation. 

Mientras su madre le instaba para vestirse, aquel niño de siete años se oponía a gritos que se oían por el patio de vecinos:

- ¡yo no quiero ir a Misa, no quiero ser un hombre de provecho! 

Su mamá le preguntó: ¿por qué no quieres ir a Misa? El niño, después de pensar razones, contestó:

 - Por que todavía no tengo uso de razón...


Enviado por Anecdonet el Viernes, 27 agosto a las 00:00:00 (1884 Lecturas)

El saber no tiene precio
Unos 300 años antes de Cristo, Euclides impartía clase de matemáticas en la ciudad de Alejandría. En cierta ocasión, un alumno le preguntó que para que servían aquellas demostraciones tan extensas y complejas. Con toda la calma del mundo, Euclides, dirigiéndose a uno de los estudiantes presentes, le pidió encarecidamente: - Dele una moneda y que se marche. Lo que éste busca no es el saber, es otra cosa.


Enviado por Anecdonet el Domingo, 22 agosto a las 00:00:00 (3116 Lecturas)

Diógenes, filósofo griego originario de Sínope (Asia Menor), está considerado como el miembro más destacado de la escuela cínica fundada por Antístenes. Desterrado de su ciudad natal, vivió la mayor parte de su vida en Atenas. Contemporáneo de Aristóteles y de Alejandro Magno, su vida nos es conocida, sobre todo, por Diógenes, Laercio y otros autores antiguos, que cuentan sucesos curiosos. En dichas narraciones, Diógenes se nos aparece siempre como un personaje extravagante que lleva hasta las últimas consecuencias la tesis básica de la escuela cínica: el vivir conforme a la naturaleza, el desprecio de las convenciones sociales y la absoluta independencia respecto de las instituciones. La tradición ha recogido numerosas anécdotas sobre su vida. Sin apego ninguno por los bienes materiales, Diógenes vivía como un vagabundo, como un "auténtico perro" (de donde deriva el nombre de cínico), se aloja dentro de un tonel. Y estaba una mañana sentado al sol, junto a su tonel, cuando acudió a visitarle Alejandro Magno, a cuyos oídos había llegado la fama del filósofo. Y Alejandro, para mostrar su espléndida generosidad, le dijo: - Pídeme lo que quieras y te lo daré. Alejandro se había situado entre el sol y Diógenes. Y éste le contestó: - Sólo te pido una cosa: que no me quites el sol. En otra ocasión, iba por las calles, en medio de la multitud, con una tea encendida, a plena luz del día. Le preguntaron: -¿Qué buscas con esta luz a pleno día? - Busco a un hombre. Quería decir con esto, que buscaba a un hombre verdadero, no a un miembro del rebaño embrutecido. Abundando sobre lo difícil que resultaba encontrar a un verdadero hombre entre sus vecinos, idea que, al parecer, no había sido adecuadamente captada por sus coetáneos, gritó en otra ocasión: "Hombres a mí". Cuando se le acercaron unas cuantas personas a socorrerle, comenzó a escupirlas diciendo: "He dicho hombres, no basura". La práctica habitual de las virtudes éticas hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad.A pesar de las excentricidades de este filósofo cínico, hay un punto de razón en sus palabras: hoy, como ayer, estamos más preocupados por la imagen, por las apariencias, que por el modo de ser y por la verdad sobre nosotros mismos. No son pocos los sociólogos y filósofos que subrayan la falta de valores de la sociedad actual. Cuando los miembros de una sociedad se desvalorizan individualmente, tarde o temprano esto se refleja en la colectividad. Como son esos valores precisamente los que nos hacen humanos, perderlos supone la deshumanización personal y social de la civilización presente. Esto puede explicar por qué en la actualidad existen tantas apelaciones a los valores humanos y por qué éstos brillan tanto por su ausencia.


Enviado por Anecdonet el Viernes, 20 agosto a las 00:00:00 (3621 Lecturas)

Un montañero caminaba en compañía de una familia rumbo a un refugio en alta montaña en los Alpes. El camino se hacía duro en ocasiones, el aire frío azotaba en sus caras, pero el lugar era impresionante. El refugio, sencillo y tosco, resultó muy acogedor. En una de las paredes de piedra destacaba esta leyenda grabada a fuego, sobre una tabla de madera: "Donde los demás abandonan, nosotros comenzamos". Y sobre la chimenea una frase escrita en inglés, no menos sugerente que la anterior: My place is at the top: "Mi puesto está en la cumbre". El mundo del alpinismo guarda ciertamente ejemplos de gente esforzada. Mallory es uno de los grandes hombres del alpinismo mundial. En repetidas ocasiones intentó la conquista del Everest. Desapa-reció en compa-ñía de Irvine –otro hombre mítico- en el último de sus intentos. Cierto día conversaba con él un periodista. No comprendía el entrevistador qué motivaciones podían llevar a Mallory a arriesgar su vida y sufrir penalidades por alcanzar simplemente una cumbre: "¿Por qué le importa tanto subir ese monte?". La respuesta ha pasado a la historia: "Porque está ahí" Para él era un reto. La simple existencia de aquella meta era suficiente. Probablemente el periodista siguió sin entender nada, pero Mallory había dado una respuesta bastante clara para un montañero. No tenía nada más que añadir. El ser humano tiene un "gusanillo" dentro que le hace buscar el "más difícil todavía". No se conforma con llevar una vida mediocre, a medio gas. Decir "aquí me quedo, no puedo más" es envejecer. Por eso la vida cristiana, los retos del evangelio, la exigencia de gastarse día a día por amor a Dios y a los demás, conectan con ese "más difícil todavía" que mueve nuestro ser. Los intentos de "descafeinar" el mensaje de Cristo terminan por no atraer. Al final, en la vida no valoramos sino lo que nos ha costado trabajo conseguir.


Enviado por Anecdonet el Viernes, 13 agosto a las 00:00:00 (3076 Lecturas)

Un campesino encontró un huevo muy grande y se lo llevó a su casa. ¿Será de un avestruz? - preguntó a su mujer. No. Es demasiado abultado - dijo el abuelo. Voy a colocar a la pava que está empollando huevos. Tal vez con el tiempo nazca algo afirmó el campesino y así lo hizo. Cuenta la historia que a los quince días nació un pavito oscuro, grande, nervioso, que con mucha avidez comió todo el alimento que encontró a su alrededor. Luego miró a la madre con vivacidad y le dijo entusiasta: Bueno, ahora vamos a volar. La pava se sorprendió muchísimo de la proposición de su flamante crío y le explicó: Mira, los pavos no vuelan. Te hace mal comer rápido. Entonces trataron de que el pavito comiera más despacio, el mejor alimento y en la medida justa. El pavito terminaba su comida y les decía a sus hermanos: Vamos, muchachos, a volar. Todos los pavos le explicaban: Los pavos no vuelan, a ti te hace mal la comida. El pavito fue hablando más de comer y menos de volar. Y creció y murió en la pavada general: ¡Pero era un CÓNDOR.! Había nacido para volar hasta 7000 metros. ¡NADIE VOLABA! El riesgo de morir en la pavada general es muy grande. ¡Como nadie vuela! Muchas puertas están abiertas porque nadie las cierra, y otras están cerradas porque ninguno las abre. El miedo al fracaso es terrible. La verdadera protección está en las alturas. Especialmente cuando hay hambre de elevación y buenas alas. A Tí que naciste para explorar el universo que nadie te corte tu intento de volar y extender tu imaginación ya que nadie lo hará por Tí. La salvación y la lucha es personal. Tienes todo lo positivo que Dios te dió, solo pónlo en práctica.

Enviado por Anecdonet el Jueves, 12 agosto a las 00:00:00 (3587 Lecturas)
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